La adicción a los opioides es un trastorno complejo que combina dependencia física, dolor emocional y un riesgo elevado de recaída cuando se intenta dejarlo sin apoyo especializado. Puede empezar con analgésicos opioides prescritos o con consumos de heroína y, con el tiempo, acabar ocupando el centro de la vida diaria, afectando al ánimo, al sueño, al trabajo y a las relaciones.
En Unidad de Desintoxicación Hospitalaria Vithas Guadalsalus abordamos el tratamiento de adicción a los opioides desde un modelo clínico integral, que combina estabilización médica, intervención psicológica intensiva y trabajo sobre el contexto familiar y social. Buscamos lograr la abstinencia, ayudar al paciente a comprender qué hay detrás del consumo, regular el malestar y construir un proyecto de vida sostenible sin opioides.
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¿Por qué la adicción a opioides requiere un abordaje clínico?
La adicción a los opioides combina dependencia física, tolerancia progresiva y un malestar emocional intenso cuando se intenta reducir el consumo. Esto hace que muchos pacientes queden atrapados en un ciclo de alivio temporal seguido de síntomas de abstinencia que empujan a volver a consumir.
Con el tiempo, este patrón afecta al funcionamiento diario, altera el estado de ánimo, deteriora la salud y aumenta significativamente el riesgo de sobredosis. Por ello, el tratamiento debe ser planificado, clínicamente supervisado y adaptado a la historia de cada persona.
¿Qué programas existen para el tratamiento de adicción a los opioides?
El uso de opioides puede evolucionar hacia un patrón problemático de consumo cuando la persona desarrolla tolerancia, dependencia física y síntomas de adicción que afectan su salud y funcionamiento diario.
En Guadalsalus abordamos este trastorno desde un enfoque clínico, reconociendo que la adicción es una enfermedad que modifica los receptores opioides del cerebro y aumenta el riesgo de recaída o incluso de sobredosis de opioides, especialmente cuando hay exposición a sustancias como fentanilo y tramadol.
Nuestros programas combinan intervención médica, estabilización emocional y planificación terapéutica para que el paciente pueda dejar de consumir opioides de forma segura y avanzar hacia una recuperación estable.
Desintoxicación hospitalaria: 21 días de estabilización
La desintoxicación hospitalaria es el primer paso del programa de tratamiento cuando el paciente aún está tomando opioides, ya sean analgésicos recetados, opioides de acción prolongada o sustancias obtenidas fuera de prescripción.
En esta fase se corta el consumo en un entorno seguro que permite manejar la dependencia física a opioides, la ansiedad y los síntomas derivados de la interrupción, como malestar general, insomnio o efectos secundarios como somnolencia.
Este nivel de atención es fundamental cuando el consumo de opioides implica dosis elevadas, uso indebido o un historial de recaídas. La supervisión continua ayuda a prevenir complicaciones médicas y reduce el mayor riesgo de sobredosis que aparece cuando la tolerancia disminuye y la persona vuelve a consumir.
Ingreso de refuerzo para pacientes ya en abstinencia
Para quienes han logrado dejar los opioides, pero aún presentan inestabilidad emocional, ansiedad intensa o miedo a recaer, recomendamos un ingreso de refuerzo. Esta estancia breve permite consolidar la abstinencia, ordenar rutinas y acompañar síntomas residuales propios del trastorno por consumo de opioides.
Este recurso es especialmente útil para pacientes con recaídas frecuentes, entornos estresantes o comorbilidad psiquiátrica. Aquí se trabaja la regulación afectiva, los hábitos de descanso y la preparación para un tratamiento del trastorno por consumo a medio plazo.
Coordinación con recursos terapéuticos posteriores
La desintoxicación es solo el inicio. Una vez que el paciente ha podido dejar de tomarlos y estabilizar su salud, se planifica la continuidad asistencial con los programas terapéuticos de Guadalsalus. Esta coordinación garantiza que el paciente no vuelva al entorno previo sin apoyo, especialmente cuando el abuso de sustancias se asocia con trauma, ansiedad o problemas sociales.
Según la evolución clínica, el tratamiento posterior puede incluir psicoterapia individual, grupos de apoyo, intervención en hábitos, prevención de recaídas y educación sobre el uso seguro en casos con antecedentes de tratamiento del dolor. También se revisa, cuando es pertinente, si el paciente necesita medicamentos para el trastorno como parte de un abordaje integral, siempre dentro de un marco clínico y supervisado.
90%
Pacientes rehabilitados
16 plazas
Grupos reducidos
21 días
Transformación en tiempo récord
Terapias utilizadas en el tratamiento de la adicción a opioides
Intervenciones motivacionales y psicoeducación
Las intervenciones motivacionales ayudan a que el paciente comprenda qué sostiene el consumo y cómo el abuso y adicción de opioides puede desarrollarse incluso con analgésicos recetados o con opioides de acción prolongada. La psicoeducación explica de manera clara cómo los opioides son analgésicos potentes que unen a los receptores del sistema nervioso, por qué aumenta la tolerancia a los opioides, qué riesgos existen en casos de adicción y cómo controlar situaciones que pueden llevar a recaídas.
También se aclara el papel de distintos tipos de medicamentos utilizados en el campo del tratamiento, como los fármacos que bloquean los efectos de los opioides o aquellos usados en tratamiento con metadona o naltrexona.
Terapia cognitivo-conductual y terapias de tercera generación
La terapia cognitivo-conductual es esencial para abordar el trastorno por abuso y los patrones automáticos que refuerzan el consumo de sustancias. Se identifican situaciones en las que la persona busca drogas como forma de regular el malestar y se trabaja la reducción de la activación fisiológica asociada al deseo.
Las terapias de tercera generación permiten modular respuestas impulsivas, mejorar la tolerancia emocional y sostener decisiones saludables incluso cuando la cantidad de opioides consumida previamente ha generado cambios significativos en la regulación del estado de ánimo.
Acompañamiento emocional y apoyo grupal
El acompañamiento emocional es constante, especialmente en pacientes con un consumo prolongado o con dificultad para dejar de consumir opioides a pesar de conocer los riesgos. A medida que avanza la estabilización, se introducen espacios grupales que permiten compartir experiencias con otras personas en proceso de recuperación, disminuyendo la sensación de aislamiento típica de muchos casos de adicción.
Estos grupos refuerzan habilidades para tomar decisiones, pedir ayuda y sostener la motivación en tratamientos posteriores, ya sea en formato residencial o tratamiento ambulatorio derivado según la evolución clínica.
Tratamiento de adicción a los opioides
En el tratamiento de la adicción y el abuso de opioides, el apoyo farmacológico puede ayudar a estabilizar al paciente, reducir el síndrome de abstinencia y disminuir el deseo de consumir. No se trata de sustituir una droga por otra, sino de usar de forma controlada determinados fármacos sobre el sistema opiáceo para que la persona pueda dejar de consumir droga en condiciones más seguras y empezar el trabajo terapéutico de fondo.
En la UDH utilizamos este abordaje de forma prudente, individualizada y siempre bajo supervisión médica y psiquiátrica.
Para qué sirve el apoyo farmacológico
En algunos casos se emplean medicamentos como metadona o buprenorfina para aliviar los síntomas físicos del síndrome de abstinencia, estabilizar los niveles de activación y reducir el riesgo de recaída inicial, especialmente tras consumos prolongados de opiáceos o analgésicos narcóticos como oxicodona o hidrocodona recetados para dolor crónico.
También pueden utilizarse fármacos que bloquean parcialmente los receptores implicados en el efecto de los opioides, o antídotos como la naloxona en situaciones de sobredosis, siempre en un contexto clínico regulado. Además, cuando hay alteraciones del ánimo, ansiedad intensa u otros síntomas asociados, se puede pautar medicación complementaria para favorecer el descanso y la regulación emocional.
Cuándo se indica y cuándo no
La indicación de tratamiento farmacológico se decide tras una valoración completa del estado físico, la historia de consumo y la presencia de comorbilidades. Se recomienda cuando el síndrome de abstinencia es intenso, cuando el abuso de opioides ha sido prolongado o cuando hay riesgo claro para la salud si se intenta la retirada sin apoyo. También puede mantenerse de manera transitoria mientras se consolidan cambios terapéuticos y se organiza la vida diaria.
En casos de consumo menos prolongado o síntomas leves, puede bastar con una desintoxicación supervisada y un trabajo psicoterapéutico estructurado. En todos los casos explicamos al paciente qué función tiene cada fármaco, cuánto tiempo se prevé utilizarlo y cómo se integrará en un plan de tratamiento más amplio que va mucho más allá del apoyo farmacológico.
Trastornos de ansiedad y del estado de ánimo
Los opioides pueden alterar de manera significativa la regulación emocional. Es común encontrar síntomas de ansiedad intensa, episodios depresivos, irritabilidad o fluctuaciones del estado de ánimo, tanto durante el consumo como en el síndrome de abstinencia. En muchos casos el paciente comenzó a tomar opioides para aliviar malestar emocional o físico, lo que refuerza el patrón adictivo.
Por eso, realizamos una evaluación psiquiátrica detallada para diferenciar qué síntomas son consecuencia del uso de opioides y cuáles forman parte de un trastorno comórbido que debe tratarse de forma específica. Esto permite planificar un tratamiento más eficaz y prevenir recaídas asociadas al malestar psicológico.
Dolor crónico y dependencia a opioides
Muchas personas desarrollan dependencia tras recibir analgésicos opioides para dolor crónico, especialmente después de cirugías, lesiones o patologías musculoesqueléticas. Cuando la tolerancia aumenta y el alivio disminuye, el paciente puede incrementar la dosis por su cuenta o buscar alternativas como fentanilo o heroína, entrando en un patrón problemático de consumo.
Nuestro enfoque combina la reducción segura de opioides con estrategias no farmacológicas de manejo del dolor, educación sobre los riesgos de la tolerancia y un acompañamiento terapéutico que ayuda al paciente a comprender su relación con el dolor físico y emocional. La intervención es especialmente relevante para evitar recaídas derivadas de la búsqueda de alivio inmediato.
Psicosis inducida o vulnerabilidad psicológica
En algunos casos, el uso prolongado de opioides o la retirada brusca pueden desencadenar síntomas psicóticos transitorios, como alteraciones perceptivas, paranoia o desorganización del pensamiento. También puede manifestarse inestabilidad emocional severa en personas con vulnerabilidad previa.
Estos cuadros requieren observación clínica continua y una intervención psiquiátrica ajustada. Por esta razón contamos con profesionales experimentados en patología dual que monitorizan la evolución del paciente, diferencian entre efectos de la sustancia y trastornos mentales independientes, y diseñan un plan terapéutico seguro y realista para cada situación.
Trastornos concurrentes y diagnóstico dual
La adicción a opioides suele coexistir con otros trastornos de salud mental y condiciones médicas que complican el cuadro clínico. Este fenómeno, conocido como diagnóstico dual, requiere tratar el trastorno por consumo de opioides y, al mismo tiempo, atender los síntomas psicológicos, el dolor crónico o la vulnerabilidad neurológica asociada.
Nuestro centro trabaja con equipos médicos, psiquiátricos y psicológicos coordinados para garantizar una intervención precisa y segura, especialmente en pacientes con consumos prolongados o cuadros clínicos complejos.
¿Qúe costo tiene tratamiento para la adicción a opioides?
El tratamiento de la adicción a opioides es un servicio de gestión privada en una unidad hospitalaria especializada, con alta especialización en adicciones y patología dual y un equipo multidisciplinar propio que permite un seguimiento muy cercano de cada paciente.
El coste varía según la duración del ingreso y la complejidad clínica de cada caso, especialmente cuando hay dolor crónico, diagnóstico dual u otras complicaciones médicas que requieren más supervisión.
Sabemos que la inversión en salud puede generar dudas, por eso ofrecemos información transparente desde el primer contacto. No existen convenios cerrados con aseguradoras, pero nuestro equipo de admisiones facilita presupuestos detallados y toda la documentación clínica y facturas necesarias para que, cuando la póliza lo permita, el paciente pueda solicitar un reembolso parcial o total del tratamiento.
Proceso de admisión y cómo comenzar
Iniciar el tratamiento para la adicción a opioides es un proceso sencillo y completamente confidencial. El primer paso es una valoración inicial, donde escuchamos la situación clínica del paciente, revisamos antecedentes de consumo y evaluamos la presencia de síntomas físicos o emocionales que requieran atención inmediata.
Esta primera conversación permite determinar si el ingreso debe ser programado o si es más seguro realizarlo de manera urgente, especialmente cuando hay riesgo de abstinencia complicada, uso reciente de opioides potentes o coexistencia de trastornos mentales.
Una vez tomada la decisión, nuestro equipo coordina el ingreso hospitalario con rapidez, explicando cada paso con claridad: documentación necesaria, logística del traslado, pautas previas al ingreso y qué esperar en las primeras horas.
Obtén ayuda para el tratamiento de la adicción a los opioides
Dar el primer paso puede resultar abrumador, pero no tienes por qué afrontarlo solo. Nuestro equipo entiende la adicción a los opioides como la manifestación de un sufrimiento psíquico más profundo, y abordamos ese malestar desde un enfoque humanista, interdisciplinar y respetuoso con la dignidad de cada paciente.
Nuestro modelo combina ciencia, método y ética: un itinerario terapéutico estructurado, libre de sustancias, que integra herramientas cognitivo-conductuales, terapias de tercera generación y perspectivas psicodinámicas y sistémicas para favorecer un cambio real y sostenido. Además, aplicamos una perspectiva de género crítica, con protocolos diferenciados que garantizan un tratamiento justo, seguro y eficaz para mujeres, hombres y personas transgénero.
Si necesitas orientación o valorar tu situación, puedes solicitar una valoración confidencial o hablar con nuestro equipo clínico para recibir ayuda clara y inmediata.
¿Cuáles son los tratamientos para la dependencia de opioides?
El tratamiento de adicción a los opioides incluye desintoxicación médica, apoyo farmacológico cuando está indicado y psicoterapia estructurada para abordar las causas del consumo y prevenir recaídas.
¿Cuáles son los tratamientos para la abstinencia de opioides?
La abstinencia se maneja con supervisión médica, estabilización física, medicación específica si se requiere y apoyo psicológico para controlar ansiedad, insomnio y deseo intenso de consumir.
¿Cómo quitar la adicción a los opioides “tener fuerza”?
La recuperación no depende de fuerza de voluntad; requiere intervención clínica, acompañamiento terapéutico y un plan estructurado que aborde tanto la dependencia física como el sufrimiento emocional.
¿Cuánto dura el tratamiento para la adicción a opioides?
Depende del estado clínico del paciente, pero suele incluir una fase inicial de desintoxicación y posteriormente un proceso terapéutico más prolongado para consolidar la recuperación.
¿Es peligroso dejar los opioides sin supervisión médica?
Sí. La abstinencia puede causar dolor intenso, vómitos, deshidratación, agitación y riesgo de complicaciones si hay enfermedades previas; la supervisión médica reduce estos riesgos.
¿La desintoxicación elimina la adicción?
No. La detox solo corta el consumo y estabiliza el cuerpo; la adicción se trabaja después mediante terapia individual, grupal y prevención de recaídas.
¿Qué señales indican que alguien necesita tratamiento inmediato?
Pérdida de control del consumo, aumento de la dosis, síntomas de abstinencia, riesgo de sobredosis o deterioro emocional y funcional significativo.
¿Qué diferencia hay entre desintoxicación y tratamiento completo?
La desintoxicación es solo la estabilización física; el tratamiento completo trabaja las causas, emociones y patrones de conducta que mantienen la adicción.
¿Quieres recibir más información sobre nuestro centro y sus programas?
Cada ingreso se realiza en una habitación individual, amplia y luminosa, diseñada para preservar la privacidad y favorecer la concentración durante el tratamiento. La unidad cuenta con 16 plazas para garantizar un ambiente íntimo y controlado.
Cada ingreso se realiza en una habitación individual, amplia y luminosa, diseñada para preservar la privacidad.